Entrevista
Revista Balance
Las mujeres somos maravillosas
Revista Balance: Un cuerpo envidiable, una carrera brillante, conceptos claros y espíritu abierto. Todo eso es Ana Serradilla, una mujer definitivamente muy balance.
Cuéntame, ¿cómo fue tu niñez?
Ana Serradilla: Nací en México, pero mis padres son españoles, y de hecho viví hasta los 10 años en España. Mi infancia fue un poco andar de un lugar a otro, de no poder estabilizarme en ningún lugar lo que provocó que me costara trabajo crear amistades o lazos fuertes. Finalmente decidí quedarme en México, que me encanta, y me siento muy contenta porque ya tengo una vida más estable, con trabajo, mi casa, mis gatos…
Revista Balance: Estudiaste diseño gráfico, ¿verdad? Entonces, lo visual es importante para ti.
Ana Serradilla: Hay una frase: “No se puede vivir como si la belleza no existiera”. Todo es visual. Abrimos los ojos y estamos llenos de información, de cositas que se nos van y de otras a las que sí les ponemos atención. Me encantan las artes plásticas. Yo entré a estudiar diseño gráfico con la idea de que la carrera iba a ser otra cosa. Me imaginaba un ámbito más artístico que comercial, y no: a un diseñador gráfico le dicen qué hacer y a mí lo que me llamaba era hacer lo que yo quisiera. Me encanta dibujar, no tanto porque lo haga bien, sino porque me sirve para relajarme, me pone en contacto conmigo, como cuando estoy leyendo o estoy sola en mi casa con mis gatos. Es un momento para mí, independientemente de que alguien lo vea o no, de si está bonito o feo. Más que el resultado es el proceso. Es como hacer teatro: donde más aprendes es en el ensayo. Ya cuando lo presentas es también otro aprendizaje, pero donde realmente estás asimilando, creando, es en los ensayos. Los procesos creativos me fascinan.
Revista Balance: ¿Qué más significa para ti actuar?
Ana Serradilla: Es un conjunto de cosas. Para mí, actuar es una necesidad y una forma de vida. Es fascinante. Se amplían tus horizontes cada vez que tienes un personaje nuevo que interpreta. Es un reto nuevo y un campo de investigación tan vasto y extenso que no acabas nunca. Es increíble poder leer, observar, y si tú no has tenido esa vivencia, tratar de entender qué está pasando.
Revista Balance: Supongo que te ha pasado que descubres cosas de ti actuando.
Ana Serradilla: Sí, claro. He descubierto que soy una mujer con más debilidades de las que creía y que no soy tan fuerte como pensaba. En mi vida vuelvo a decir: “esto nunca lo haría”. Muchas veces crees que un personaje no tiene mucho que ver contigo y cuando terminas el proyecto tiene todo que ver. Y no es que te vayas adjudicando las características del personaje, sino que te topas con que esas cosas sí pasan. Otras veces hay situaciones del personaje tan parecidas a las tuyas que se vuelve muy complejo el proceso, porque a uno le cuesta mucho verse en el espejo.
Revista Balance: ¿En qué casos?
Ana Serradilla: ¡No me vayas a balconear! (se ríe) Mmmm, en el caso de Carolina, por ejemplo, el personaje que hice en Mirada de mujer, yo decía: “¡no puede ser que esta mujer sea tan imbécil!”; luego me di cuenta de que muchas mujeres sí somos bastante imbéciles. Por una cuestión o por otra tenemos la autoestima por los suelos, y yo de pronto me encontré permitiendo cosas que no debía haber permitido, y eso que me creía la súper mujer. Eso era justo lo que le pasaba a Carolina. Cuando me decían: “es tonta o qué le pasa”, no, a muchas mujeres nos puede llegar a pasar, y va más allá de una clase social, de una profesión… está en nosotras, es algo que tenemos ahí atorado. Cada quien tiene sus razones y hay que analizarlas. La que esté libre, que tire la primera piedra…
Revista Balance: Desafortunadamente es mucho más común de lo que quisiéramos.
Ana Serradilla: Somos seres humanos y somos mujeres. Nos tomamos la vida tan a pecho… y cuando amamos, amamos tanto… Nos la pasamos dando amor todo el tiempo y a veces nos pasamos. Por eso somos en ocasiones tan diferentes de los hombres: hablamos más, somos mucho más sensibles; y no le quito su mérito a los hombres, también son extraordinarios, pero hay algo que nos caracteriza a nosotras: somos maravillosas…
Revista Balance: ¿Estás orgullosa de algo en particular?
Ana Serradilla: Estar aquí platicando contigo es para mí un salto muy grande. Yo era tan tímida, pero tan, tan tímida, que no me atrevía a contestar el teléfono. Y quería ser actriz, ¡pero cómo si todo me daba pena!, preguntar cualquier cosa, la hora. Yo solita fui superándolo. Me costó mucho trabajo. Hasta la fecha sigo siendo tímida, eh, no te creas: cuando alguien se me acerca a decirme algo me sigo poniendo roja, pero ya me puedo parar en un escenario y dar una función de teatro.
Revista Balance: No has tenido golpes fuertes…
Ana Serradilla: No; he tenido como muchos golpecitos que me han ido curtiendo desde niña. No te podría definir el gran golpe que me cambió la vida, pero sí te puedo decir que a base de “golpecitititos” me he ido curtiendo, he ido creciendo, madurando.
Revista Balance: ¿Y cómo te ha ido en el amor?
Ana Serradilla: Bien. Tal vez lo tengo muy idealizado, pero bueno, creo que todas lo tenemos idealizado. Estamos en búsqueda de lo que nos llene por completo… y cuesta trabajo. Si eres una mujer que trabaja, independiente, cuesta trabajo encontrar un hombre que no se sienta menos. El hombre todavía quiere tener el control de la relación, y tampoco es que yo lo quiera tener: asumo mi papel de mujer, asumo el del hombre, pero también sé que puedo trabajar, me puedo mantener sola; lucho por mí misma y que no necesito de otra persona para subsistir. Eso me da tranquilidad. Me encantaría poder compartir mi existencia con alguien y subsistir juntos, pero no depender de alguien. Siento que por eso muchas mujeres aguantan tanta vara, pero es algo que hay que evitar.
Revista Balance: ¿Cómo lo aprendiste tú?
Ana Serradilla: Con mi madre. Ella es ama de casa y yo sabía que eso no quería ser. La admiro porque el trabajo que hace es extraordinario, pero ella decidió ser ama de casa. Yo quiero ser ama de casa, pero también quiero ser una mujer que trabaja, también quiero que la pareja que comparta la vida conmigo de pronto lave los platos o yo pueda decir: “no quiero lavarlos”. Tener esa libertad de decisión. No soy feminista, pero sí siento que en este país la mujer necesita un empujoncito.
Revista Balance: Dime algo que te importe mucho.
Ana Serradilla: Siempre trato de ser justa. A mí la justicia me mueve mucho. En cuanto veo un acto de injusticia me pongo muy mal, no lo soporto. Tampoco la mentira, verdaderamente me irrita. Sé que es un poco relativo. A veces la gente por el afán de decir la verdad nada más lastima sin medir las consecuencias, y eso tampoco se vale. Todos, en algún momento de nuestra vida, podemos haber echado algún tipo de mentira “necesaria”. Las que no me gustan son las que tienen consecuencias escabrosas, las que pueden crear un daño irreversible.
Revista Balance: ¿Y sobre la infidelidad?
Ana Serradilla: No la podría perdonar. Me heriría demasiado. Sí creo que uno puede cambiar de pareja, pero entonces debes ser directa, sincera contigo misma y con quien estés. Yo prefiero la honestidad. Decirle a alguien “ya no te amo” es doloroso, pero es mucho más doloroso que me estén viendo la cara o me hagan creer que me aman si están con otra persona. Si están con alguien más es que no les lleno, y entonces prefiero que me lo digan. Yo siempre lo he hablado con las parejas que he tenido: “si alguna vez sentimos que dejamos de amarnos, antes de traicionarnos o de sernos infieles, lo hablamos: me está pasando esto, démonos un tiempo; creo que otra persona me está llamando la atención”. A mí me pasó una vez y hablé con la verdad; fue difícil, pero sé que hasta la fecha esa persona me agradece que haya sido sincera.
Revista Balance: ¿Eres insegura?
Ana Serradilla: Con la pareja me pasa que me pregunto si siempre va a estar ahí; si soy lo que esa persona necesita; si algún día va a necesitar otra cosa que yo no le puedo dar. Uno de mis miedos e inseguridades más grandes es la salud; y la clásica de todo el mundo: no sentirte lo suficientemente buena. Creo que a todos nos pasa, hasta el que se cree más acá de pronto cuando está solito dice: “y si no…”. Obviamente no puedes permitir que tus inseguridades dañen tu vida ni tus relaciones: hay mucha gente que es tan insegura que se vuelve odiosa; también el exceso de confianza produce estupidez. Hay que encontrar un equilibrio: ni sentirte tan inseguro que te vuelvas patético, pero tampoco sentirte que tú las puedes todas, porque en ese momento la vida te sorprende y te dice: “Hey, eres un ser humano”.
Revista Balance: ¿Cómo recuperas la energía?¿Cómo logras equilibrarte?
Ana Serradilla: No hago yoga ni Pilates ni nada de eso. Cuando no tengo tiempo de irme a la playa o de consentirme un rato con unas vacaciones, lo que hago es encerrarme, estar sola en mi casa, escuchar música, estar con mis gatos que me ayudan a no sentirme tan sola. Son geniales, me encanta estar con ellos. Cuando de pronto me despierto de madrugada así como con la sensación de… ¡aahh!, y los veo a los tres ahí en mi cama, me vuelvo a dormir tranquila: sentir que hay unos “serecillos” que respiran a tu lado, que te ronronean y te manifiestan su cariño es extraordinario.
Revista Balance: ¿Te cuesta la soledad?
Ana Serradilla: Creo que es necesaria, hasta cierto punto. Cada ser humano necesita sus dosis de saber estar solo y de soledad, porque si uno no sabe estar con uno mismo, ¿qué te espera? Claro que tampoco creo que haya quien soporte la soledad completa: siempre sentimos la necesidad de exteriorizar algo. Hace poco me fui de vacaciones con una amiga y lo platicamos: “si me hubiera venido sola acá, a quién le digo que me encanta el mar”; sí me lo puedo guardar, pero me encanta compartirlo. Hay que encontrar, como ustedes dicen, ese balance.
Revista Balance: ¿Ya has vivido con alguien?
Ana Serradilla: Sí, he tenido la experiencia de vivir con alguien, de vivir sola, de vivir con mis padres, y llego a la conclusión de que ¡me encanta vivir sola! No quita que cuando me toque vivir con mi pareja vaya a ser la más feliz del mundo, pero estoy viviendo una etapa en la que necesito estar sola y lo estoy disfrutando mucho.
Revista Balance: ¿Qué ejercicio haces?
Ana Serradilla: ¿La verdad? Nada. Sé que está muy mal en el sentido de que no voy a un gimnasio, pero para compensar trato de hacer ejercicio en todo lo que hago. Cuando manejas tu coche, si realmente te concentras, puedes trabajar los músculos de tus piernas; al caminar puedes ir floja o puedes caminar haciendo ejercicio; si a lo mejor el domingo quiero limpiar mi casa, lo mismo. Soy una mujer hiperactiva, necesito estar en constante movimiento. De niña y adolescente nadaba, hacía atletismo, gimnasia rítmica, bailaba sevillanas, de todo. Creo que eso fue lo que me formó el cuerpo que tengo, y siempre que puedo me gusta salir a caminar o a correr; ya no tanto por el físico sino por salud. Tu sangre corre distinto cuando estás en movimiento. Por supuesto, sé que tengo que hacer ejercicio, siempre es uno de mis propósitos de año nuevo. Ahora que tenga tiempo lo voy a hacer.
Revista Balance: ¿Y de comida?
Ana Serradilla: ¡La gula es uno de los pecados más ricos que hay! Me encanta comer y como todo lo que se me da la gana. De hecho creo que a veces me paso porque como pocas frutas y verduras, mucha carne y soy muy antojera. Mi máximo son los tacos al pastor. Entonces, así que digas “uy, que sano come”, pues no. Me encanta el chocolate y me lo como a cucharadas. Lo que hago es tratar de escuchar a mi cuerpo, y cuando me dice: “ya párale, ya basta”, le hago caso. También sé consentirlo, darle cosas saludables, pero no me privo de los antojos. Soy de la idea de que si mi cuerpo me está pidiendo un taco al pastor, ¡por qué no se lo voy a dar! A veces lo que pide es una fruta, qué bien, pero la verdad me pide más tacos al pastor que fruta (ja, ja, ja). Abuso porque soy de constitución delgada y no engordo, ni me salen granos por comer chocolate, pero creo que es porque si tú te comes un chocolate pensando que te va a salir un grano, te va a salir, pero si te lo comes pensando que no te va a salir y no te va a engordar, créeme, no te va a engordar. La mente es poderosa –escúchamelo bien, te lo juro por Dios–, el pensamiento crea y lo que tú pienses, si lo haces con convicción, se va a ver reflejado en hechos.
Revista Balance: ¿Qué has querido que se te haya cumplido?
Ana Serradilla: Ser actriz; llegar a estar rodeada de la gente de la que estoy rodeada; conseguir cosas espirituales y materiales también, por qué no. Lo importante es planteártelo, tener claro qué necesitas o qué quieres, fijar objetivos… a veces puede tardar mucho tiempo, pero si realmente lo deseas lo vas a conseguir, llámese salud, amor, trabajo, lo que quieras.
Gracias a la revista Balance.